Este libro de Emma Cline sorprendió
por la madurez de una autora que debutaba. Una escritora joven que escribe su
primera novela y lo hace tan bien es como una promesa de futuro. En todas las
críticas se señalan algunos fallos menores y luego se pasa a hablar de que en
el futuro corregirá lo que ha escrito. Y es cierto que la novela es más
interesante de lo que la juventud de su autora o su inexperiencia podría
resultar pero la pregunta que me viene a la cabeza es… ¿Cómo la criticaríamos
si nos olvidásemos de la edad de la autora o de lo que haya hecho antes? Pues
yo lo tengo claro. Le pondría un seis sobre diez. Es un bien alto. Es una
historia con los personajes muy bien construidos, con unos objetivos claros y
bien expuestos (la fascinación que ejercen sobre la gente joven y perdida las
sectas, la relación entre madres hijas que puede llegar a ser muy cruel a pesar
del amor, lo que la admiración hacia ciertas personas “peligrosas” nos puede obligar
a hacer por ellas, etc.) y largos y difíciles párrafos muy bien resueltos. La
novela transcurre tan agradablemente para el lector que en los sentidos
comentados es notable. Pero le voy rebajando puntuación porque durante más de
cien páginas nos cuenta demasiados asuntos irrelevantes. En realidad casi un
tercio de la historia se podría haber reducido. Al menos para mí que admito que
al principio me aburrí bastante con algunas situaciones redundantes que tratan
de subrayar en exceso cómo es el personaje principal. Es un error muy típico de
principiantes escribir más palabras de las que necesitas. Otro error es pasarte
con los adjetivos pero a mí en este caso no me molestan.
La historia nos cuenta cómo una chica
joven se queda prendada de otra chica llamada Suzanne que vive en una comuna o
familia bajo la influencia de Russell (este personaje es Charles Manson con
otro nombre, el tristemente célebre psicópata que de pequeño me dio mi primera
historia de horror verdadero cuando vi una serie sobre sus asesinatos en la
casa de Polanski). En la historia, se deja de lado el morbo y se centra el foco
de atención en el por qué de que esta chica tan aburrida con su vida se deja
enredar en ese mundo que llevará a los célebres asesinatos. Como también he
visto un documental del canal de Historia sobre el asunto casi puedo sentir a
la escritora cogiendo su inspiración de una testigo de la “familia” que se
quedó fuera de la casa de Sharon Tate mientras Charles Manson y compañía
acuchillaban por aquí y por allá al personal. El documental da voz a esa
testigo y tenemos la historia desde su apesadumbrada voz. Ese documental me
hizo pensar en Eve, el otro personaje relevante de esta historia, la chica que
fascina a su narradora. Su discurso es algo como “me sentí fascinada, amaba a la secta, me dieron un lugar en el mundo
pero lo que hicieron estuvo mal”. Sólo que en esta historia es más como “quería la aprobación de Suzanne, la adoraba,
haría lo que fuera por ella”. Y Russell-Manson, el asesino, queda en
segundo plano.
Si no conoces nada sobre los crímenes
de la “familia” Manson querrás ampliar información. Si los conoces, los verás
desde un lado alternativo. Curioso en cualquier caso.
“Por
aquel entonces, yo estaba siempre pendiente de la atención de los demás. Me vestía
para generar amor, me bajaba un poco el escote, adoptaba una mirada melancólica
cuando me mostraba en público, una mirada que insinuaba muchos pensamientos
profundos y prometedores, por si acaso a alguien le daba por echar un vistazo.”pág.29






